por The Ayurveda Experience julio 20, 2016
Algunos dicen que somos criaturas de hábitos, y estoy de acuerdo. Los humanos prosperamos con la rutina, que sienta las bases de cada día.
Lamentablemente, también puede acabar mordiéndonos el trasero.
Cada uno de nosotros nace con una constitución única. Vivir en ese estado natural en todos los niveles de nuestro ser, desde el físico hasta el espiritual, nos permite experimentarnos como seres completos y perfectos.
Desafortunadamente, algunas de estas cosas no las podíamos controlar en absoluto. De niños, estábamos a merced de nuestros padres, la cultura y la sociedad. Como adultos, puede que no tengamos los recursos ni el conocimiento para saber lo contrario.
Desde una perspectiva ayurvédica, ¿cómo podemos abandonar los hábitos negativos y crear hábitos positivos que perduren? ¿Y regresar a nuestra naturaleza inherente? ¿Es posible?
¡Sí! En la medicina ayurvédica existe algo llamado Dinacharya (rituales diarios).
Se le da mucha importancia por su capacidad para mantener el equilibrio de los doshas y gira en torno a los tres pilares de la salud ayurvédica: dieta, sueño y manejo del estrés. Esta podría ser la clave para lograr el equilibrio y contrarrestar los factores estresantes en nuestras vidas.
Miremos un poco más de cerca, ¿de acuerdo?
Según Claudia Welch, médica china y practicante ayurvédica, el ciclo de 24 horas de un día refleja la duración de vida de una persona.
Claudia Welch afirma que si queremos cambiar samskaras o impresiones profundamente arraigadas que se crearon durante nuestra infancia, esa mañana sería el mejor momento para implementar hábitos positivos. Básicamente, al conectar con el momento en que se crearon esas impresiones, podemos cambiar viejos patrones.
¡Guau! ¡Tiene todo el sentido! Personalmente, experimento cada mañana como un renacimiento. Es curioso que incluso la palabra mañana suene a duelo. Lamentar lo viejo y despertar a un nuevo día. Una oportunidad para empezar de nuevo y hacer borrón y cuenta nueva.
Es la repetición la que creó los viejos patrones desde el principio. Creemos unos más saludables esta vez.
Despertarse y dormir con los ciclos de la naturaleza es fundamental. De igual manera, ir al baño por la mañana, aunque no sea necesario, a la misma hora, ayuda a armonizar nuestros ritmos internos.
Observa que al despertarte a cierta hora cada día, tu cuerpo se activa automáticamente. Al final, te despiertas a la misma hora todas las mañanas. Esto genera menos variabilidad en las funciones fisiológicas de tu cuerpo (ir al baño, orinar, despertar, etc.) y te facilita el comienzo del día.
Cultiva hábitos que reafirmen tus mayores intenciones de crecimiento. Observa si tienes el hábito de no cuidarte o de atraer experiencias que te impiden sentir tu propia valía. Crea un ritual en torno al autocuidado = amor propio.
Si sufres de estrés crónico y estás constantemente ocupado, recibe un masaje: una manifestación instantánea de paz y relajación. Observa lo que no te sirve y déjalo ir. Y empieza a crear cosas nuevas que te hagan sentir bien por dentro y por fuera.
Los rituales diarios son TAN sagrados porque, aunque al principio puedan parecer una tarea mundana, cuando los abordamos con reverencia y atención plena, nos brindan la oportunidad de estar presentes y encarnar lo que queremos crear en nuestras vidas a diario. Las rutinas sencillas pueden transformarse en rituales sagrados que nos mantienen en un estado de equilibrio y plena consciencia presente. En ese estado, podemos experimentar el desarrollo de nuestra existencia como seres completos y perfectos.
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